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miércoles, 5 de junio de 2024

Puñales por la espalda

 




—Tienes cara de estar a punto de desmayarte. ¿Has comido algo hoy? Come.

—Esto es una pesadilla.

—Uhum. ¿Por qué?

—¿Por qué?

—¿Por qué? Oye, te lo ha dejado todo. Tiene que haber alguna razón de peso y tú la sabes.

—¿Y si tiene más que ver con vosotros que conmigo?

—Sí, es lo único que tendía sentido. 

—¿Te dijo algo a ti?

—Que no recibiría ni un centavo.

—Quería que te labraras un futuro desde cero, como tu madre.

—Un futuro desde cero, ya. Mi madre levantó su negocio con un préstamo de un millón de dólares de mi abuelo. Mi padre está tieso y tuvo que firmar un acuerdo prematrimonial. Vive acojonado. Sé que mi abuelo me desheredó para protegerme precisamente de eso y sé que no debería decirlo en voz alta pero, cuando me enteré, joder, le habría matado. Cuando me fui de la fiesta, mientras conducía sin rumbo, en plena noche, tuve un momento de lucidez: en adelante supe que tendría que arreglármelas solo. Y me sentí bien. ¡Qué cabrón, el viejo! Marta, solo sé tres cosas: uno, sé que él no se suicidó.

—¿Por qué crees eso?

—No lo creo, lo sé. Porque conocía a mi abuelo. Puede que tú y yo fuéramos los únicos que le conocían, así que no me vas a engañar porque dos: sé que entonces vomitarías. Recuerdo la partida de póker del 4 de julio. Y tres: acabas de comerte un plato de judías con salchichas —Hugh aparta el plato de judías y coloca un bol vacío en su lugar—. Así que, mírame a la cara y dime lo que le pasó a mi abuelo.

—¡Cabrón!

—Marta, cuéntamelo todo.


Puñales por la espalda es una película de detectives al estilo de Hercules Poirot. Un anciano escritor de misterio se suicida en su mansión, pero el detective Blanc, que ha sido contratado de forma anónima para resolver el caso, no lo tiene tan claro. En cuanto entra en la casa descubre que todos sus familiares tenían alguna razón para quererle muerto.

En esta escena, tras enterarse en la lectura del testamento de que el anciano se lo dejaba todo a su cuidadora, Marta, uno de sus nietos la saca de allí antes de que el resto de la familia se le eche encima. Hugh es la oveja negra de la familia, el único que sabía que su abuelo le había desheredado y parece divertirle que todos hayan acabado igual. Aunque prefiere conocer toda la verdad de la boca de Marta.


Judías con salchichas

Ingredientes para 2 personas:


  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 100 g de bacon
  • 2 salchichas de carnicería
  • 2 tomates
  • 1 cucharada de salsa barbacoa
  • 1 cucharada de salsa Worcestershire
  • 200 ml de caldo de pollo
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1 cucharada de mostaza
  • 200 g de alubias cocidas
  • Aceite
  • Sal
  • 1 rebanada de pan bimbo
Picamos fino la cebolla y el ajo y las salteamos con un poco de aceite. Cuando empiecen a coger color añadimos el bacon y las salchichas troceadas. Cuando la carne esté dorada, añadimos el tomate en cuadraditos, la salsa barbacoa, la salsa Worcestershire y el caldo, y dejamos cocer 15 minutos.

Añadimos el azúcar moreno, la mostaza y las alubias. Mezclamos bien y dejamos cocer 5 minutos más. Rectificamos la sal.

Servimos bien caliente con tostadas de pan de molde.

jueves, 25 de enero de 2018

Robin Hood


 Imagen relacionada



- ¡Oye enamorado, atiende al puchero! ¡Tengo hambre! ¡Robin! ¡Robin! Amorcito...¡Epa!
- Hmmm ¿Me hablabas? ¿Qué decías?
- ¡Ah, olvídalo!. No estás pensando en el puchero, sino en alguien con lindos ojos soñadores. Y aspirando su perfumado aliento - Little John huele el aire y se pone a toser
- ¡Ey, espera, se está derramando! - Robin intenta apartar el caldero del fuego y se quema las manos
- ¡Lo estás quemando! - Little John usa la ropa que estaba tendiendo para ayudarle
- Lo siento amigo, creo que estaba pensando en Marian otra vez. No puedo evitarlo. Estoy enamorado.
- Mira, por qué no dejas de estar sufriendo y suspirando. Cásate con ella y ya.
- ¿Casarnos? ¡Ja! No es posible llegar con un ramo de flores y decirle a la chica "Fuimos novios, ¿te acuerdas de mí? ¡Vamos a casarnos!. No, las cosas así no salen bien.
- Oh, vamos Robin. Sube a su balcón, tómala en tus brazos, y robátela como todo un caballero
- No, no podría hacer eso. Ya lo he pensado, pero... no resultaría. Además ¿qué podría ofrecerle?
- ¡Desde luego un puchero no!

La película narra la leyenda de Robin Hood, un ladrón que, junto con su amigo Little John, robaba al príncipe Juan lo que él antes le había robado al pueblo de Nottingham con impuestos abusivos en ausencia de su hermano, el rey Ricardo.

En esta escena, Robin desatiende la comida que está preparando por pensar en Lady Marian, la sobrina del rey Ricardo, de quien está enamorado. Little John intenta arreglar el guiso añadiéndole agua y pimienta, quitando las zanahorias... Pero el guiso sigue estando tan malo que casi, casi le quita las ganas al fraile Tuck.


Puchero de judías blancas con tomate

Ingredientes para 2 personas:
















- 250 g de judías blancas
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 1 diente de ajo
- 2 tomates
- 200 g de bacon en daditos
- Perejil, tomillo, laurel
- Sal
- Aceite

Ponemos las judías a remojo la noche anterior.
Pelamos y picamos fino media cebolla y la zanahoria y las rehogamos en un poco de aceite. Tras unos minutos, añadimos las hierbas, las judías escurridas y 1 litro de agua. Llevamos a ebullición y dejamos cocer a fuego medio-vivo media hora. Después colamos colamos el líquido que haya quedado.
Sofreímos el bacon en un poco de aceite y, cuando empiece a dorarse, le añadimos la otra media cebolla picada. Machacamos el ajo y los tomates pelados en un mortero y los añadimos al bacon. Rectificamos la sal y lo rehogamos a fuego lento 10 minutos. Añadimos las judías y dejamos cocer a fuego lento otra media hora o hasta que las judías estén tiernas, removiendo de vez en cuando.