jueves, 3 de diciembre de 2020

Táron y el caldero mágico


—Dolby no entiende. Yo ya no soy un niño. Debería estar peleando por... por Prydain en vez de cuidar a una mimada y tonta... ¡Oh! Perdona Hen, no debí decir eso. Vale más que comas. Dolby lo preparó especialmente para ti.


Taron y el caldero mágico es una de las películas más oscuras de Disney. Tim Burton formaba parte del equipo que creó en esta historia de fantasía medieval adaptando "Las crónicas de Prydain". Es la primera de las películas de la factoría en la que no hay canciones y cuenta con uno de los villanos más terroríficos de la animación, con ejército de no-muertos incluido.

En esta escena, el anciano Dolby prepara unas gachas que no tienen muy buena pinta. Le manda al joven Taron que se las lleve a la cerda Hen Wen, pero el muchacho no hace más que protestar. Él quiere entrenar para ser caballero y luchar contra el Rey del Mal, no trabajar de porquerizo en una granja. Lo que no sabe es que, gracias a esa cerda, sus deseos están más cerca de cumplirse de lo que cree.


Gachas

Ingredientes para 2 personas:


- 3 dientes de ajo
- 50 g de panceta
- 3 cucharadas de harina de almorta
- Sal
- Pimentón
- Aceite

Se pelan los ajos y se doran en aceite. Se reservan.

Se trocea la panceta y se fríe en un poco de aceite hasta que esté dorada. Puede reservarse un poco para adornar.

Se añaden los ajos y la harina y se remueve bien durante un minuto. Se añade sal y pimentón al gusto y se mezcla bien.

Se va añadiendo agua poco a poco, sin dejar de remover, hasta que vaya ganando consistencia.

Se sirven en un plato hondo, bien calientes.

domingo, 22 de noviembre de 2020

El bar

 

—¡Venga que me voy, eh! Que me tengo que ir. Aquí te dejo el dinero, ¿vale?

—¿Qué hago con la barra de pan con tomate?

—Se la das a este —dice tocando el hombro de un indigente— ¡Ale, hasta mañana!

Nada más salir por la puerta, suena un disparo.


Esta película se desarrolla casi por completo en un bar de Madrid, donde podemos ver a la gente del barrio como clientes habituales. Un oficinista, un barrendero, un ama de casa adicta a las tragaperras, un indigente al que dan de desayunar... Vemos a los personajes desde los ojos de una chica pija, que entra en el bar buscando un cargador para su móvil y que se encuentra inmediatamente fuera de lugar y bastante incómoda, sentimiento que trasmite a los espectadores.

En esta escena, un hombre le recuerda al camarero que tiene tiempo justo para desayunar y que hace tiempo que le ha pedido una barrita de pan con tomate. Pero el camarero está más preocupado de buscar un cable para la atractiva chica que acaba de entrar y, al final, el hombre tiene que irse sin haber comido nada.


Barrita de pan con tomate

Ingredientes para 1-2 personas:


- 1 barrita de pan
- 1 diente de ajo
- 1 tomate
- Aceite de oliva
- Sal

Se abre la barrita de pan a la mitad y se tuesta en el horno.

Se parte a la mitad el diente de ajo y se frota sobre el pan. Se hace lo mismo con el tomate partido a la mitad.

Se añade un poquito de sal y un chorrito de aceite de oliva.


domingo, 25 de octubre de 2020

Bichos

—Bibe terminó. Bebé quiere ¡tartaaaaa!

—¿Tarta? Él la ha pedido ¿Queréis que le de la tarta?

—¡Síííí! ¡Dale tarta, dale tarta!

Francis le da un tartazo en la cara a Heimlich, salpicando a todo el público.

—¡Sííí! Ja, ja.

—Gracias, señores, y ahora algo intelectual: ¿Cuántas cucarachas hacen falta para poner una bombilla?

—No se sabe. Cuando se enciende la luz, se esconden.


Bichos es la segunda película de Pixar. Le da una vuelta a la historia de la cigarra y la hormiga, al hacer que una colonia de hormigas se revele contra la opresión de los saltamontes, que recogen cada año el tributo de comida sin tener que recolectarlo. En toda la película vemos una gran cantidad de insectos y lo que comen: granos, semillas, rocío, gominolas, e incluso sangre, que un mosquito pide en un bar.

En esta escena, unos bichos circenses intentan ganar tiempo haciendo un espectáculo que distraiga a los saltamontes. Ha llegado el turno de los payasos. La oruga Heimlich está disfrazado de bebé y pide tarta, que Francis, la mariquita, no dudará en darle, aunque no de la manera que él pedía.


Tartaletas de frambuesa y semillas

Ingredientes para 2 personas:


- 2 dátiles

- 6 cucharadas de almendras en polvo

- 1 cucharadita de cacao

- 8 frambuesas

- 2 cucharaditas de semillas variadas (chica, amapola, lino, pipas de girasol y calabaza...)


Se pasan por la picadora los dátiles sin hueso y las almendras, hasta conseguir una masa. Se retira la mitad y al resto se le añade el cacao y se vuelve a triturar.

Se estiran las masas entre 2 hojas de papel film y se cortan en 4 tiras de unos 2cm. Se unen las dos masas a lo largo y se les da forma de tartaleta (también entre el papel film, porque es más fácil)

Se rellena cada tartaleta con 2 frambuesas partidas a la mitad y semillas.

Puede utilizarse un trozo de masa para darle forma de hoja y que sirva como adorno.

martes, 11 de agosto de 2020

Martín H

 Martín (Hache)', de padres e hijos

—¿Qué es la suprema a la Kiev?

—Creo que tiene ciruellas y otra fruta. Creo, ¡eh!

—Una Maryland, entonces.

—Lo que tienen aquí mejor es el pescado, ¿eh? Pedíte una lamprea. Es exquisita y no la hay en cualquier sitio.

—No me gusta el pescado. Y de postre quiero charlota.

—Te traigo al mejor restaurante de Madrid y pedís menú de puta. De verdad, no sé por qué, pero si invitás a una puta a cenar no falla: suprema y charlota. Está bien, pedí lo que querás.


Martín lleva una (H) detrás de su nombre para distinguirle de su padre, que también se llama Martín y es guionista en España. A Martín (H) le gusta el rock y sufre un grave accidente, que hace que su madre le mande de Buenos Aires a Madrid, para que pase un tiempo con un progenitor al que no ve desde hace cinco años, a ver si él consigue encarrilarle.

En esta escena, Martín (padre) lleva a cenar a su joven amante y, cuando ella pide algo sencillo, él pone de manifiesto su carácter snob, egocéntrico y déspota, que choca con el de la gente que le rodea, siempre magnéticos y apasionados, como si todo en su vida fuese un guión.


Suprema a la Kiev

Ingredientes para 2 personas:

- 2 filetes gruesos de pechuga de pollo

- 30 g de mantequilla

- 1 diente de ajo

- Cebollino

- Perejil

- Tomillo

- Sal

- Pimienta

- 1 huevo

- Harina

- Pan rallado

- Aceite


Se mezcla la mantequilla con sal, cebollino picado, perejil y una pizca de tomillo. Se forman dos rulos con papel film y se meten 15 minutos en el congelador.

Se abren los filete de pechuga a la mitad como un libro, sin llegar al final. Se saca la mantequilla del papel film y se mete dentro de los filetes. Luego se enrollan, metiendo los bordes hacia dentro.

Se mezcla la harina con pimienta y se enharinan los filetes. Después se pasan por huevo batido con un poco de sal y, por último, por pan rallado.

Se fríen en abundante aceite y se sirven con ensalada.


miércoles, 15 de julio de 2020

Pocahontas




—¡Vaya! ¡Qué bicho tan extraño eres! ¿Tienes hambre? Aquí tienes. Es una galleta. Es comida. Bueno, algo así. Te gusta, ¿eh? Pues intenta comerlas durante cuatro meses.


Pocahontas es una película de animación basada en la vida de una india nativa americana que se enamora de un soldado inglés que llega a sus tierras en busca de oro. Ambos luchan por aprender la cultura del otro y por la amistad entre nativos y colonos, aunque no sea fácil. La película muestra la naturaleza y fauna de la zona y una alimentación basada en su propio "El dorado": el maíz.

En esta escena, los ingleses han desembarcado y están montando el campamento, mientras John Smith decide explorar la zona. Pocahontas le observa escondida tras un arbusto, pero el mapache Meeko es menos precavido y se acerca al hombre para olisquearlo. John Smith no sabe lo que es un mapache, pero cree que, como a cualquier animal, le interesará encontrar comida, así que le ofrece unas galletitas marineras, uno de los alimentos indispensables en un barco por su largo periodo de conservación.


Galletitas marineras

Ingredientes para 15 galletitas:















  • 200 g de harina
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • Sal
Se mezcla la harina con la sal. Se añade agua templada poco a poco hasta obtener una masa que no se pegue a las manos. Se añade el aceite y se amasa hasta que quede integrado. Se hace una bola y se cubre con un paño para que repose media hora.

Se enharina la mesa de trabajo y se extiende con un rodillo hasta que tenga 2-3 mm de grosor. Se cortan pequeños círculos. Se hornean a 200º C durante 15 minutos.

jueves, 2 de julio de 2020

El libro de la selva



—Cuando tomas un fruto
con espinas por fuera
y te pinchas la mano,
te pinchas en vano.

Tomar espinas con la mano es malo.
En vez de la mano usa siempre un palo.

Mas fíjate bien, usarás la mano
cuando tomes la fruta del banano 
¿Aprenderás esto tú? 
—¡Sí, gracias Baloo!


El libro de la selva es una película que transcurre en una selva de la India. Mowgli, un niño humano tiene que sobrevivir allí tras morir sus padres a manos de un temido tigre de bengala, Shere Khan. Lo consigue gracias a que lo cría una manada de lobos y de ellos aprende todo lo que sabe. Bueno, de ellos y de la pantera Bagheera y el oso Baloo, que son los encargados de llevarle a la aldea de los hombres cuando es suficientemente mayor. Si Bagheera es la voz de la razón y la calma, Baloo es todo improvisación y diversión, cosa que atrae a Mowgli, hasta el punto de plantearse ser un oso de mayor.

En esta escena, Baloo le canta a Mowgli una canción mientras le enseña a buscar alimento entre la vegetación de la selva. Come plátanos (y fruta en general), usa un palo para coger la que tenga pinchos, come solo lo que necesites y sé dich-oso. Al fin al cabo, si lo que quieres es lo necesario para vivir, mamá Naturaleza te lo da.


Brochetas de frutas

Ingredientes para 2 personas:



  • 2 plátanos
  • 1/2 melocotón
  • 1 higo
  • 8 cerezas
  • Sirope de ágave (opcional)
  • Vainilla (opcional)
  • 4 palos de brocheta

Pelamos los plátanos y los partimos a la mitad. Cortamos el melocotón en 4 gajos y el higo en rodajas. Deshuesamos las cerezas.

Introducimos la fruta en los palos de brocheta.

Podemos mezclar un poco de sirope de ágave con un poco de vainilla y bañar la fruta con esto, si queremos un toque más dulce.

También podemos sustituir las frutas por cualquier otra que nos guste. 

martes, 5 de mayo de 2020

Si la cosa funciona



—¿Qué es esto?
—Un knish.
—¿Y de qué está hecho?
—Llevo años comiéndolos. Son buenísimos. No sé lo que llevan, no quiero saber lo que llevan. ¡No hables de eso! 

Boris Yellnikoff es un físico retirado y divorciado que odia a todo el mundo, un casacarrabias malhumorado que saca de quicio hasta a sus amigos. Un día se encuentra a Melody, una chica sureña que se ha ido de casa y no tiene dónde quedarse y decide ayudarla. Ella es tan inocente que se toma los comentarios sarcásticos de Boris de forma literal y termina enamorándose de él. ¿Qué puede hacer un viejo gruñón entonces?

En esta escena, Boris y Melody da un pasea por Nueva York hablando de cosas variopintas. Boris la lleva a la Yonah Schimmel Kinsh Bakery, una pastelería tradicional que él suele frecuentar con sus amigos y ambos compran unos knishes para continuar con su paseo. Cuando ella le pregunta, él no quiere ni planteárselo: hay cosas buenas que lo son porque sí y es mejor no revolver mucho en cómo se hacen o por qué siguen ahí.


Knish

Ingredientes para 5 bollitos:



















  • 100 g de harina
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de aceite de girasol
  • Vinagre
  • Sal
  • 1 patata mediana
  • 1/8 de cebolla
  • Mantequilla
  • Aceite

Cocemos la patata. La pelamos y la machacamos para hacer puré. Añadimos sal y un poco de mantequilla e integramos bien.

Picamos la cebolla y la salteamos en un poco de aceite. Cuando esté pochada la mezclamos con el puré de patata. Lo mezclamos bien y dejamos que se enfríe.

Mezclamos la harina con la clara del huevo, el aceite, un chorrito de vinagre y sal. Añadimos un poco de agua tibia y amasamos hasta obtener una masa firme. Si es necesario añadimos un poco más de agua, pero siempre muy poco a poco. Cubrimos la masa con un papel film y la dejamos reposar 1 hora.

Pasado ese tiempo, estiramos la masa en forma de rectángulo. Colocamos una línea de puré de patata en uno de los lados y lo enrollamos, como si fuera un canelón.

Cortamos la masa en porciones de unos 10 cm y las retorcemos sobre sí mismas dándoles forma de bollito y apretando el extremo con un dedo hacia el centro, para que no se salga el puré. Los pintamos por encima con la yema de huevo.

Horneamos 20 minutos a 180ºC. Se sirven calientes.